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Noticias: Los chicos de Skins son el alma de la fiesta. ¡Llévalos contigo de estilo!

Inspiration: Diseño Grafico y mas | [ Improve your knowledge ] | The Written Art | Tema: Tellin' Tales [ Relatos Propios ] « anterior próximo »
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Autor Tema: Tellin' Tales [ Relatos Propios ]  (Leído 7005 veces)
Mario Halliwell
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« Respuesta #15 en: 25 de Noviembre de 2010, 11:04:07 »

Unas pequeñas correcciones más =P



“hacia las calles. Las cuales estaban plagadas de hombres armados.” -> Si quieres mantener “las cuales” cambia el punto por una coma. Al inicio de frase creo que no es correcto (me parece)

De delante hacia atrás =P

“Sus manos en la cabeza, sus ojos enloquecidos mirando la pared vacía delante suyo sin verla” -> quitaría el gerundio xD y añaridía “que tenía delante suyo” porque si no la frase se me queda coja a mi parecer

“de la mano, comenzando a” -> yo quitaría el gerundio xD

Solo los tenía a ellos. -> Sólo =P



Pero por el resto, mucho mejor ^^ este retoque ha venido de perlas =P y el añadido del principio me ha gustado mucho!! *O* Se nota bastante más que tiene un ritmo acelerado,y con todos los añadidos ayudas mucho al lector a meterse en el mundo, entre las bombas y el fango ^^

Muy buen repaso Crisecilla, si es que vales para esto wo

Si crees que necesitas añadirle más cosas que se te ocurran, adelante, pero yo así lo veo bastante bien ^^

Mil besotes y siento la tardanza, cuore Luvoso
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♥ Gracias  Javi ♥


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Me ha guiñao un ojo kiaaaaaaa!! xDD Gracias Javi ♥


« Respuesta #16 en: 19 de Mayo de 2011, 18:54:19 »

Hmmm no puede ser estudios, exámenes, stress... total no estudio, escribo que también empieza por e de encantadora como yo WD

No, no vengo a tocar las narices a nadie con mierda de mi invención  peroais solo vengo a demostraros cómo joder un comienzo de rpg en 12 páginas xD Manual para dummies :P Intenté lo que se hablaba, con todos los pjs posibles (del primer capi, obvio), pero pfff, son un porrón, algunos los puse sólo de pasada la verdad xD muuy de pasada, un par ni nombres les puse xD y cambié cosas para que se adaptase por lo mareones que sois latigo que si supermercado, ahora librería y luego al restaurante latigo Así que lo puse como me salió del an... alma WD

Quería que alguien lo leyera antes de relegarlo al fondo del escritorio emo así que si alguien se anima, aquí lo dejo ^^u.



Pseudo-Prólogo

31/01/2007, Londres. Mañana. Despejado.

-  Magia, ¿fantasía o realidad? De todas formas, ¿de dónde procede la magia, si es real? ¿Podría tratarse de una maldición, bendición, o simplemente mutación genética?
Claro que también tendría que apuntar a la herencia genética, decidió Courtney Frost dándole al stop de la grabadora. El viento revolvió los pocos mechones de cabello que no estaban firmemente atados en la coleta. Sus ojos azules vagaron por sobre las ruinas de lo que había sido una mansión anterior a la época de la Reina Victoria. Había sido declarada legalmente abandonada algunos años atrás, y aún podían verse los carteles de “peligro” y “precaución” desperdigados por el césped. A veces la visitaba gente, según tenía entendido, pero últimamente la afluencia de extraños había sido más notoria. ¿Y lo del derrumbe? La mansión era vieja, pero no estaba en las últimas, había decidido la alcaldía la última vez. Las estatuas habían estado en relativo buen estado apenas una semana atrás. La verja de la entrada, aunque oxidada, se mantenía en pie, permitiendo el paso a los visitantes que quisiera internarse en aquella selva. Todo aquello la escamaba, pero no tenía una historia clara detrás de todo.
Con un carraspeo, encendió de nuevo la grabadora, sin perder de vista un montón de tablas apiladas. Nunca se sabía cuando podía aparecer una rata.
- Ha habido avistamientos a lo largo de la historia, más concretamente en las grandes concentraciones como la urbe londinense o la ciudad española de Barcelona, pero realmente la gente no habla de ello- Hizo una pausa, pensativa-. O son demasiado estúpidos o demasiado reservados. O ambas cosas. Y esto es, sencilla y llanamente, inútil.
Apagó de nuevo la grabadora, pensativa.
- Tan inútil como el policía encargado de la investigación. Será mejor que el caso lo lleve otro compañero.
Envió un SMS a su compañero Brief para que cubriera la noticia, y decidió continuar con su propia investigación. Mejor sería actuar de la manera antigua: preguntando. Aún no despuntaba la mañana, y tenía mucho Londres por recorrer.



PARTE UNO. Cómo comenzó.



1


Sue Heigl se ató el mandil blanco a la cintura y saludó con una sonrisa a su ayudante, que pasaba a toda velocidad por la puerta de empleados, tarde como siempre. Pero Sue se consideraba una jefa permisiva, además que hacía apenas unos minutos que había abierto la cafetería-bar de su propiedad, el “Sphere”, y aún no habían llegado clientes. Su camarera no tenía nada por lo que preocuparse.
Con un suspiro, comenzó a encender las máquinas, poniendo todo a punto.
Sue Heigl era americana, concretamente criada en San Francisco, gran parte de su vida al menos. Luego del divorcio de sus padres, se había trasladado a Japón junto a su padre y su hermano. Aún culpaba a su madre de haber destrozado su familia.
Cerca del año 2000 había llegado a Londres dispuesta a hacer borrón y cuenta nueva con su madre que la acogió con entusiasmo. Días más tarde había desaparecido, de nuevo. Por suerte Sue pudo obtener el apartamento como herencia en vida de su progenitora, a la que no se molestó en volver a buscar. Lo dicho. Borrón.
- Y cuenta nueva-, suspiró.
- ¿Pagdon?
Sue desvió su atención hacia la chica que acababa de entrar en el local.
- Oh. No hablaba con usted. Disculpe.
Esbozando la sempiterna sonrisa profesional, se acercó a tomar el pedido de la chica de acento claramente francés.



- Maggie Adams, profesión: fotógrafa. Busca…
Maggie se dio con el lápiz en los labios, pensativa. ¿Qué sería mejor? ¿Piso para compartir? ¿O un diminuto apartamento en alguna callejuela londinense? Era una difícil decisión. Delicada podría decirse. Con pereza, se dejó caer de vuelta a la cama, con las piernas pateando el aire. Su mirada se trasladó del techo hacia su cámara, que reposaba sobre la cómoda de su recién estrenada habitación de hotel.
- Debería descansar- bostezó.
Pero sabía que, aunque había realizado el viaje en avión más largo de su vida, no iba a poder descansar. No con el sol reflejándose en los edificios de la atrayente ciudad que se mostraba a través de la ventana.
Dejando el periódico que le habían prestado en la recepción a un lado, se levantó de la cama y la alisó un poco por los bordes. Con una sonrisa de entusiasmo se peinó un poco delante del espejo, se arregló la ropa, se hizo con su bolso y su cámara y salió de la habitación dispuesta a estudiar Londres a través de su objetivo para conocer su nueva ciudad tan bien como conocía Sídney. Pero antes debía tomarse un café bien cargado.



Un Chevrolet Impala atravesó la calle Webber a la máxima velocidad permitida. Por los estéreos podía escucharse a todo volumen Walk this way, de la banda Aerosmith. Josh tamborileó con los dedos sobre el volante siguiendo el ritmo de la canción. Como buen texano adoraba la buena música, y más si se trataba de blues o similar.
Dio un volantazo decidiendo, en último momento, desviarse hacia una calle transversal. No había mejor forma de conocer una ciudad que conduciendo por sus calles.
- Uops.
Riendo, esquivó un coche en dirección contraria que le pitó prolongadamente.
- ¡Disculpa amigo!- gritó por la ventanilla abierta.
Con otro volantazo se desvió hacia otra calle, pasando por delante de una cafetería con aspecto moderno. Sus tripas rugieron recordándole que aún no había desayunado. Satisfecho con la fachada exterior del local, buscó aparcamiento cercano para su bebé.
Una vez bien aparcado, se adentró en el local. Tan sólo había dos personas atendiendo la barra, y el doble de ellas desayunando, dos de ellas hablando en un rápido francés, y otros dos solitarios hombres como él. No era precisamente una multitud, esperaba que eso no representase la mala calidad del bar. Con un gesto hacia la camarera rubia, se sentó en el taburete más cercano a la puerta.
- Café solo, huevos revueltos y un whisky doble- gritó hacia la camarera sin esperar que ésta llegara hasta él.
 Mientras la rubia se giraba a atender el pedido, se permitió regalarse la vista con el trasero de la muchacha. Encendió el primer cigarrillo de la mañana, y ojeó los periódicos que reposaban encima de la barra.
- ¿Algo interesante?
Alzó la vista para encontrarse a otra chica, rubia también, y con un gracioso acento.
- La misma mierda de siempre. Todo para ti-, le respondió, apartándose de nuevo hacia su sitio.
- Oh. Gracias, creo que cogeré…
Josh nunca supo lo que la chica iba a coger porque un chillido destroza-tímpanos sonó desde otro lado de la barra.
- ¿¡¡Maggie!!? ¿Maggie Adams?
La chica- Maggie, supuso Josh- se giró hacia una de las francesas con una sonrisa de desconcierto que pronto cambió hacia una de entusiasmo.
- ¡¡Jeanette!!- saludó a su vez con entusiasmo.
Ambas amigas se abrazaron después de tanto tiempo sin verse.
- Menuda casualidag- comentó la francesa, exagerando su pronunciación.
- ¿Os conocíais?- inquirió la camarera, curiosa, mientras servía el café.
- Pog supuegsto, Sue. Nog conocimog en el aeropuegto Charles de Gaulle. Francia-. Aclaró.
 Así que la camarera se llamaba Sue, pensó Josh, mientras seguía fumando con aparente desapego por la conversación de las tres mujeres. Seguramente un diminutivo de Susanna, ¿o quizás era Suellen?
Las dos amigas, la francesa y Maggie, se pusieron a charlar despreocupadas en un lado de la barra.
Finalmente Sue se hizo con el plato requerido y lo trasladó, junto con el café, a la parte de la barra donde Josh, ligeramente divertido, terminaba su cigarrillo.
- Gracias, preciosa- Josh le guiñó un ojo-. Es extraño que, siendo tan atractiva, no tengas el local lleno de hombres admirándote.
Sue le pasó el vaso de whisky, insegura de cómo actuar.
- Vaya-. Sonrió, un poco sonrojada-. Pues… Gracias, supongo.
Pasó el trapo por encima de la barra, más para disimular su turbación que porque estuviera sucia. Cierto era que no pasaban muchos hombres jóvenes por allí. Exceptuando por Josh y el chico raro de la mesa de la esquina, aquel con el cabello en punta.
- Nunca antes te había visto por aquí, ¿eres nuevo en la ciudad?- preguntó finalmente, apostando fuerte por no quedar como una idiota.
- Pues sí-. Josh se encendió otro cigarrillo, echando la cabeza hacia atrás. La luz del techo se reflejó en su cabello dorado, resaltando sus ojos claros-. Llegué apenas ayer. Soy Sawyer.
Sue se apoyó en la barra, captando con la mirada las volutas de humo que se elevaban hacia el techo.
- Encantada, Sawyer. Yo soy Sue.
Josh le guiñó un ojo, pícaro. – Yo sí que estoy encantado, hermosa.
- Ahm… er… - Sue sonrió, de nuevo pillada fuera de banda-. ¿Y qué te trae por Londres? Si puede saberse.
- He venido buscando a alguien- Josh centró su mirada en su vaso, pareciendo por primera vez incómodo-. Motivos de trabajo.
De un trago, se bebió el resto del whisky y tendió el vaso hacia Sue.
- ¿Otro? Por favor- pidió con cara de niño bueno.
Mientras Sue se afanaba por servirle otro vaso y atendía al rubio de la esquina, Josh desvió la atención hacia las chicas, la morena francesa y la rubia Maggie, captando trozos de su conversación. Al parecer ambas se hospedaban en el Grosvenor. Y ahora hablaban de ir a visitar las calles de Londres.
- ¡Hey, no olvidéis en incluirme en ese paseo!- avisó-. Yo también quiero descubrir todas esas calles pequeñas. Cuanto más pequeñas y recónditas, mejor.
Ambas chicas rieron y Maggie se giró hacia él con una radiante sonrisa.
- Por supuesto. Cuantos más, mejor.
Sue contempló con envidia el intercambio, y posó, quizás con un poco más de fuerza de la necesaria, el vaso de whisky frente a Josh.
- ¿Decías?- el rubio le miró, enarcando una ceja-. Sobre tu trabajo. ¿De qué tipo?
- Negocio familiar-. Explicó él con rapidez, sus ojos azules clavados en las botellas de detrás de la cabeza de Sue-. Vengo a saldar una deuda.
Antes de que Sue pudiera preguntar algo más, Josh apuró su segundo whisky, apagó su cigarrillo y se levantó del taburete.
- ¿Señoritas?- llamó.
- ¡Estamos listas!- Maggie sacó la cartera del bolso e indicó a Sue que le pasase la cuenta.
- Ni mucho menos- se quejó Josh-. Pago yo.
Ni corto ni perezoso, sacó su cartera y posó un par de billetes en la barra.
- Quédate con el cambio, monada.
Maggie guardó de nuevo la cartera en su bolso con una sonrisa, decidiendo que, de momento, lo que conocía de Londres le era agradable.
- ¿Y cómo vamos?
- Tengo el coche aquí al lado- les indicó Josh con un cabeceo,  comenzando a caminar-. Adelante.
Maggie dudó, una vez más, y sólo por educación.
- ¿Seguro que no tienes nada mejor que hacer?
Josh le dedicó la sonrisa más radiante que pudo esbozar.
- ¿Es que hay un mejor plan que pasear con tan bellas damas?- Bromeó-. Voy a ser la envidia de todo Londres.
- Adelante, entonces- se rió Maggie, siguiendo a sus dos nuevos amigos hacia la calle.

2


Sophie rescató la libreta de debajo de un montón de folios escritos por ambas caras y consultó la nota acerca de la pelea. Si Rebecca sacaba la pistola, así tal cual, el argumento daría un giro inesperado… inesperadamente forzado. No, decidió, lo mejor sería que Richard huyese.
Comenzó a teclear con rapidez en su ordenador portátil una nueva escena acerca de su libro. Tan concentrada estaba, que apenas oyó el móvil, hasta que casi deja de sonar. Con un tropiezo se levantó a por él y descolgó.
- Sophie Vega, ¿dígame? Oh, eres tú, mamá.
 Suspiró, escuchando por decimoquinta vez la diatriba sobre el mal barrio, la mala alimentación y lo poco que iba a visitarles a ella y a su padre a España. Sophie rodó los ojos mientras se sentaba en la cama y reprimió un bostezo.
- Te lo he dicho mil veces, prefiero vivir en contacto con las personas reales, que me inspiren a… Sí. Claro. Claro, mamá-. Miró su reloj por tercera vez consecutiva. Dios santo, el tiempo parecía no pasar-. ¡Anda! Se me ha olvidado ir a la compra-. Recordó de golpe-. No, por supuesto que no es una excusa para colgarte-, no era una mentira, tan sólo a medias-. Te llamo luego, ¿vale? Te quiero, besos.
Colgó y arrojó de golpe el móvil sobre la cama con un suspiro de impaciencia. Ahora lo mejor sería ir de veras al supermercado. Apenas le quedaba de comer y, tan absorta como había estado en su nueva novela, no se había dado ni cuenta. Se esforzó en levantarse de la cama y apagó el portátil, no sin antes guardar los cambios. Con un incipiente dolor de cabeza, cogió las llaves, monedero y el móvil y bajó a la calle.



Gray Wheeler no estaba acostumbrada a esperar por nada, ni siquiera por el autobús. No al menos este día nefasto, horroroso, horrible, tanto como el incompetente profesor de fisiología, quien se creía el único profesor de toda la puñetera facultad. Gray jugueteó con sus pulseras mientras fulminaba con la mirada al pobre estudiante que le había dicho que el bus acababa de irse. Maldito, maldito profesor.
Un golpe la desestabilizó e hizo que se le cayese la carpeta que llevaba en las manos. Se agachó a recogerla al tiempo que oía una disculpa vaga de un chico que se agachó a la vez que ella.
- No pasa nada- masculló, no queriendo comenzar una discusión debido al cansancio. Levantó la mirada hacia la cara del chico y se quedó mirándole un poco atontada-. Hmm, no pasa nada.
Repitió, cambiando de tono a otro más agradable. Al otro lado, un adolescente se rió con burla.
 - Estúpido.
Gray miró por un momento al chaval, que se quedó junto al desconocido que se había chocado contra ella y bajó un poco la voz.
- No le caes muy bien, ¿no?
El chico rubio se giró hacia el adolescente, y se encogió de hombros.
- Como si importase. Es sólo un crío-, Gray abrazó su carpeta contra el pecho, mirando de arriba abajo al rubio. Le sonaba de algo, pero no acababa de decidir si de clase, del barrio, o de algo más-. A propósito, soy Ethan.
El adolescente que acompañaba a Ethan bufó riendo por lo bajo y masculló algo que sonaba como: “Ethan, capullo profesional.”
- Yo soy Gray, encantada-. Gray sonrió, jugueteando con un mechón de pelo-. ¿Vas a la uni? Me suena tu cara y no sabría decir de qué.
- No. Pero suelo pasarme por esta zona a menudo. Tal vez sea eso.
- Tal vez…
Gray desvió la atención de Ethan al adolescente protestón, quien no parecía tener más de 15 años y le vio fumando con total impasibilidad.
- ¿Podrías darme fuego?- pidió, acercándose con un cigarrillo.
El adolescente sacó un zippo y, con una floritura, encendió el cigarro de Gray.
 - De nada.
Ethan miró por un momento el intercambio y luego desvió la mirada. El mechero explotó en la mano del adolescente que se miró la mano, aturdido.
- Oh, mierda- gritó al cabo de unos segundos dejando caer el mechero al suelo.
- Ten cuidado, Mark- dijo Ethan mientras encendía su propio cigarrillo-. Esas cosas son peligrosas.
Gray se sobresaltó y tomó la mano de Mark.
- ¿Cómo ocurrió esto?- hizo una mueca ante la quemadura-. Esto no tiene buena pinta, ¿quieres que te acompañe al hospital?
- No hará falta- interrumpió Ethan, sin parecer muy afectado por la suerte de su acompañante-. Eso con un poco de alcohol, está solucionado.
- Eres algo desconsiderado, ¿no crees?- preguntó Gray chasqueando la lengua.
- No tengo la culpa de que comprase un mechero defectuoso- Ethan se encogió de hombros.
Ahora fue el turno de Mark de fulminarlo con la mirada.
- Perdona, hombre, pero éste era un zippo de hace cinco años. Dudo que pudiera ser defectuoso.
Gray contempló el intercambio de pullas con ligero interés hasta que una palabra, más bien un apellido, le llamó la atención.
- ¿Oakenfield?
Todo pareció detenerse.




Sophie comenzó a caminar por una calle al azar, manteniéndose al abrigo de los edificios. No era por el frío, no concretamente, sino por la decisión de no desviarse mucho de su camino al supermercado, al que había decidido ir más tarde. Después de todo aún era mediodía.
Cuando giraba la esquina casi choca de frente contra una chica rubia y ambas se detuvieron de golpe.
- Lo siento, lo siento. Iba despistada- se disculpó la chica con torpeza.
- No pasa nada, lo mismo conmigo- Sophie sacudió su morena cabellera de un lado a otro mientras negaba con la cabeza-. Ando algo aturdida.
Una risilla le hizo girar la cabeza hacia otra chica, también rubia, que le sonrió.
- Yo también la conocí así- explicó la chica-. Soy Maggie.
- Yo Kathleen- saludó la otra chica-. Kathleen Jonesford.
- Encantada, chicas- Sophie examinó con ojo crítico a ambas. Kathleen, Kathleen Jonesford, con su presentación a lo agente 007 sería fácil de olvidar pero no Maggie, con su brillante sonrisa y su alegre carácter.
 - Entonces, ¿qué, Maggie? ¿Aceptas?
Sophie se sintió interrumpiendo algo importante y se disculpó para marcharse. Maggie le llamó.
- No te preocupes. Sólo me acaba de ofrecer ser su compañera de piso.
- Oh. Enhorabuena, supongo- le felicitó Sophie-. ¿Ya os conocéis de tiempo?
- La verdad es que apenas la conocí hace un par de horas- se sonrojó Maggie con una tímida sonrisa-. Llegaba hacia mi apartamento después de pasar la mañana con unos amigos y le tiré las cosas. Soy un poco torpe- agregó, con una mueca.
- Bueno. Pues… ¡menuda casualidad!- exclamó Sophie algo descolocada. Por lo que sabía los ingleses no se mostraban tan confiados como ella estaba acostumbrada en España-. Aunque últimamente creo que las casualidades no existen.
- Lo mismo por aquí- señaló Maggie con una risilla-. Está bien, Kath. Acepto. Nos vemos más tarde, ¿vale? Si necesitas algo estaré en el hotel, descansando. Habitación 707.
- De acuerdo.
Sophie y Kathleen se despidieron de la alegre Maggie que se fue tarareando una canción y se miraron algo incómodas.
- Yo iba al supermercado- dijo Sophie para salir del apuro.
- Yo también-. Kath le miró con algo de esperanza-. ¿Te importa que te acompañe?
- No. Claro-, Sophie reprimió una mueca-. Por supuesto que no me importa.
Por el camino Sophie se enteró de cosas trascendentales, como que Kathleen era originaria de un pueblo cercano a Londres, o que su futura compañera de piso, Maggie, era australiana. Por su parte Sophie comentó su ascendencia española-inglesa, su nacimiento en España y posterior traslado a Essex un par de meses atrás.
Cuando llegaron a la parte de que Kathleen era una fanática del esoterismo, como Sophie, quien andaba investigando librerías acerca del tema, al fin encontraron un tema común.
- ¿Y tú crees en las experiencias exotéricas?- preguntó Sophie, sus ojos azules instigadores.
-Sí, ¿por qué no?- Kath se encogió de hombros-. ¿Qué tema te interesa a ti más?
- Brujería. Y poderes sobrenaturales- agregó, con fingido desinterés.
- Oh. Había un libro sobre ello… Algo sobre hechicería.
- Yo tengo uno- Sophie confesó, algo sonrojada-. Nada especial, lo compré para orientarme en mi nueva novela.
- Erm, hechicería en…- Sophie aprovechó que Kath se distraía contemplando a un pequeño y su padre para hacer aparecer en su mano el libro nombrado y estudió su título. Por suerte nadie había visto la rápida aparición y desaparición del libro, y ella recordaba dónde lo había dejado. Para cuando Kath se giró de nuevo hacia ella, se encontraba en la misma posición que antes-. Magia y brujerí¬a en la historia- recitó.
-  ¿Qué fue…?- Kath le miró algo extrañada y Sophie creyó por un momento que le había pillado. Pero luego la rubia se encogió de hombros-. Pensé que decías que empezaba por la palabra “hechicería”, nada más.
Y con una indicación, se dirigieron hacia el supermercado más cercano.


3


- Chicos, ¡parad!- gritó Gray siendo totalmente ignorada.

La discusión subía en volumen y Gray hizo lo que cualquier chica con poderes haría en su situación. Cogiendo la primera de sus pulseras la cargó y arrojó a una papelera. La pulsera explotó con la carga de un petardo pequeño, pero sobresaltándolos de modo que los otros dos dejaron al fin de lanzarse puñaladas. Gray suspiró satisfecha.

- Así que eres hermano de Evan Oakenfield.
- El hermano pequeño- aclaró Ethan, frunciendo el ceño-. ¿Cómo lo has sabido?
- Vosotros lo dijisteis- Gray se encogió de hombros.
- No, no lo hicimos…
Mark alzó las manos en señal de rendición, mirando de reojo la papelera.
- Esto se pone extraño incluso para mí. Abandono.
Sin más despedida el adolescente partió calle abajo. Gray lo siguió con la mirada mientras descendía.
- El hijo de Collum- murmuró.
- ¿Perdona?
- ¡Ah!- algo aturdida devolvió la atención hacia Ethan y sonrió con calidez-. ¿Por qué no vamos a otro sitio a charlar?
- Claro- decidió él tras un instante-. Conozco un sitio bastante discreto. 
Con una venía abrió la puerta de su coche e invitó a Gray a pasar.




Sue estiró la espalda, cansada tras todo el rato que llevaba de pie. Había ido a casa a comer, descansar y apenas hacía una hora que había vuelto. Pero su trabajo era agotador. Con un gesto hacia su empleada, quien venía quejándose acerca de un hombre joven completamente borracho, fue a atenderle. Era lo que faltaba, ahora que al fin se había llenado todo.
- ¿Señor…?
Él elevó la mirada, enfocándola en el escote de Sue.
- Más tequila, tú.
 Sue vaciló pero, pacífica como era, no quería meterse en discusiones, y le pasó una botella entera.
- ¿Un día duro?- preguntó, por educación.
- Ni lo sabes-. Por la pronunciación, el chico no parecía borracho. Tan solo maleducado-. Ni nunca lo podrías saber.
- Por supuesto- Sue sonrió, no captando el insulto, o no queriendo captarlo y se giró hacia la barra-. Por supuesto.
No volvió a salir de detrás de la barra, atareada, hasta que apareció una pareja que se sentó en una de las mesas. Ella era guapa, de pelo castaño y ojos marrones, con una sonrisa confiable. Él era un inglés típico, decidió Sue, rubio, de ojos claros. Y atractivo.
Esquivó a una chica que se abalanzó sobre el rubio maleducado del tequila, y fue a atender a la pareja. Tras darles el refresco y la cerveza, volvió tras la barra, dejando escapar un suspiro.
- ¿Un día duro?- le preguntaron.
Sonrió apenas al chico que se dirigía a ella, y asintió.
- Tal vez podríamos quedar después- le dijo éste, con un guiño.
- Por supuesto- dijo Sue con una entonación diferente a la de antes, menos cansada, más entusiasta-. Encantada.



- Menudo alboroto- murmuró Gray, rodeando el vaso de 7-up con los dedos.
- Sí. Bueno,  hace unos meses el Sphere no era tan conocido- se disculpó Ethan-. Pero parece que aumentó su clientela.
- Es la hora en la que la gente sale del trabajo- coincidió Gray-. Se ve normal.
- ¿Y entonces…?- Ethan se inclinó hacia delante, insinuante.
Gray le miró, estudiándolo. Evan Oakenfield era poderoso, muy poderoso tanto a nivel económico como mágico, y su hermano pequeño, Ethan, también debía serlo por consanguinidad. Aunque algo le decía que no estaba bien centrado en su poder. El mismo “algo” que le había dejado caer el parentesco de Ethan y Mark. Sacudió la cabeza.
- Fisioterapia- respondió Gray, contestándole a la pregunta del principio, antes de que la camarera les interrumpiese-. ¿Y tú, trabajas?
- Digamos que mantengo un negocio. Reúno miembros para mi equipo y, si resultan reunir las cualidades que busco, los contrato.
- ¿Y cuáles son las cualidades?- Gray le miró con aire conspirativo-. Yo podría reunirlas.
Ethan le estudió con algo de suspicacia.
- La principal es ser decidida. Y está claro que tú lo eres-. Sonrió, chulesco-. Y otras cualidades que creo que reúnes.
Gray le guiñó un ojo.
- Empieza a hacerse tarde, pero si quieres contactar conmigo…- se inclinó por encima de la mesa y agarró una de las manos de Ethan-. Aquí tienes mi número.
Ni corta ni perezosa, Gray escribió su número de móvil en la palma de la mano de Ethan.
 - Que te vaya bien.
Ethan se despidió con un asentimiento.
- Lo mismo digo.
En el bar la gente comenzaba a agitarse y una pareja a bailar de forma algo descontrolada. Ethan hizo una mueca de asco y dejó el dinero de las consumiciones sobre la mesa. Suficiente por hoy de mezclarse con la gente.

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« Respuesta #17 en: 20 de Mayo de 2011, 09:35:22 »

Waaaaaaaaaa!!  jugar jugar jugar jugar jugar jugar jugar jugar jugar jugar

Que currazo te has pegao, Cris! :P Que guay! Me ha gustado mucho leer todo, aunque reparo en el hecho que los encuentros (al menos por mi parte xD) eran muy raros xDDDDD Pero ha molado mucho leerlo. Es complicada faena, sí; pero le has dado cara y ojos y tiene bastante buena pinta. Mola mucho!

Seguirás?  peroais
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« Respuesta #18 en: 21 de Mayo de 2011, 12:24:22 »

 amoug amoug amoug amoug monomi monomi monomi monomi

Me uno a la flipada!!! 

Primero, la panzada a escribir es enorme!! Te has puesto a releer (que es aún más arduo) y a escribirlo todo!! Está genial!!  monomi qué recuerdos!! peroais Me ha encantado y está genial, Criscilla  Luvoso

Siii, seguirás? peroais
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♥ Gracias  Javi ♥


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« Respuesta #19 en: 21 de Mayo de 2011, 15:52:40 »

 

Os gustó? EN serio? monsparkles ¿No resulta muy lioso? :S a mí me lo pareció xD todo el rato cambiando de personajes e intentando hacer una historia con tres de ellos mínimo para que no quedasen tan aislados y tal...

Puede q continue... cuando me venga otra locura temporal ((o podría continuar alguien más *tos tos cofcof * todos huyen xD :P ))

Joer, ahora q lo releo parece un fic basado en una serie de TV tipo Buffy o algo xD Porque son cosas que ya había leído una vez para ponerme al día (cuando Javi me había dicho de leer la primera aparición de Evan, q por cierto no la puse porque si no sí q era más lío, hice como si pasase y Gray luego lo olvidase y se quedase solo con detalles y tal... ))  peroais
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